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Castillo de Sigüenza ( Guadalajara)

martes, 19 de febrero de 2013

La particular visión de quienes viven y padecen alguna enfermedad mental.




Las personas que padecen una de las múltiples enfermedades mentales que se diagnostican, la padecen en silencio. Sufren tanto o más si cabe que su entorno familiar más cercano, ya que se sienten incomprendidas y rechazadas por el resto de la sociedad.

Pese a todo, tienen una gran fortaleza mental que los hace sencillamente diferentes.

A continuación, os presentamos nuestra particular visión, a través del testimonio de tres compañeros que acudimos al CRPSL de Guadalajara:



1. ¿Cuál es tu situación actual respecto a cuándo te diagnosticaron la enfermedad? ¿Qué significa para ti estar en tratamiento? ¿Eres el mismo/a o has cambiado?

María. Estoy jubilada y estable. Me encuentro mejor, no he cambiado.

Ángel. Mi situación actual ha cambiado mucho porque entonces trabajaba y estaba más activo, me encontraba mejor que ahora. Es un cambio brusco aunque al final terminas aceptándolo. Con el tratamiento mejoras pero no estás al 100%. He cambiado.

José Luis. En la actualidad no trabajo tras cerrar el negocio familiar por la crisis actual. Estar en tratamiento significa estabilidad y posibilidad de cambio y mejora dentro de las limitaciones que supone tener reconocida una discapacidad. Soy el mismo aunque haya cambiado, no sólo cambia la enfermedad, cambia todo lo demás.

2. ¿Crees que la gente entiende lo que te ocurre? ¿Lo acepta? ¿Lo comprende? ¿Te lo demuestra?

María. Unas sí, otras no. Amigos y familiares lo entienden y alguna gente no.

Ángel. La gente no lo comprende, no lo acepta. Se distancian de ti.

José Luis. La gente en ocasiones juzga y sentencia sin más, en otras tratan de comprender. Por lo general muestran rechazo, tienden a excluir a la persona enferma, rompen relaciones o se distancian.

3. ¿Qué reacción has percibido cuando se ha manifestado la enfermedad en presencia de los demás?

María. Al principio mal y desorientada y poco a poco lo han entendido

Ángel. Incredulidad ante esta situación por no saber cómo reaccionar.

José Luis. Estupor, precaución, incredulidad, miedo, distanciamiento, burla, incomprensión.

4. Como percibes el antes y el después ¿Has sufrido rechazo? ¿has notado cambios, desagravios, incomprensión?

María. Una mejora gradual, en líneas generales no he sufrido rechazo.

Ángel. Si he sufrido rechazo por parte de terceras personas y también incomprensión.

José Luis. Antes intuía que algo malo me ocurría, ahora tengo más claro cómo afrontarlo y asimilarlo.

Más que cambios he notado aislamiento, distanciamiento, todo es más difícil por la sensación de tener que justificarse uno.

5. ¿Cómo ha afectado a tu familia y entorno más personal e íntimo?

María. Sigo igual.

Ángel. Yo tenía un entorno familiar muy bueno y a raíz de diagnosticarme la enfermedad nos divorciamos y todo fue un cambio muy grande; puesto que te quedas solo y cuesta adaptarse a la nueva situación.

José Luis. Ha supuesto un cambio importantísimo, les ha costado asimilarlo y han comprobado quiénes estaban realmente con ellos y quiénes no. En lo íntimo una barrera infranqueable e invisible frustrando cualquier relación personal de carácter afectuoso o sentimental.

6. ¿Cómo actúan o han actuado antes y después? ¿Qué palabra o frase se ajustaría más a lo que has sentido o sientes cuando se “cruzan” la enfermedad y las relaciones personales?

María. Han Actuado bien, demasiado protegida y agobiada.

Ángel. Pues antes de la enfermedad muy bien, después con cierto resquemor aunque tal vez no siempre sea culpa de ellos.

José Luis. Les ha sorprendido, han puesto tierra de por medio.

Dos no se relacionan si uno no quiere.


7. ¿Te encuentras más solo/a, aislado/a o mas acompañado/a? ¿Tienes al alcance los medios que puedas necesitar? ¿Te has tenido que “reinventar” o sigues siendo el/la mismo/a?

María. No me encuentro sola, tengo los medios me he reinventado.

Ángel. Me encuentro más aislado que antes, aunque he tenido que cambiar de amistades y la forma de relacionarme con la gente. He tenido que adaptarme a los cambios.

José Luis. El aislamiento es lento pero progresivo, tanto por el distanciamiento de quiénes aún mantenían lazos como por uno mismo al sentirse dolido o frustrado.

Tengo al alcance medios de la misma manera que se tienen oportunidades en una localidad grande o pequeña.

He tenido que aceptar la situación y adaptarme a los cambios, la resignación es mayor frente al entorno que frente a lo que uno cree que puede lograr.


8. ¿Guardas silencio al respecto de la enfermedad o lo cuentas? ¿Lo saben porque sufriste algún trastorno en su presencia? ¿Qué grado de aceptación crees que tienes?

María. No hablo con todo el mundo de lo que padezco, bastante aceptación en el entorno familiar y compañeros.

Ángel. Más bien guardo silencio respecto a la enfermedad dependiendo del grado de amistad. Hay poca aceptación por parte de la sociedad.

José Luis. Ambas, todo depende del grado de confianza, lo saben más por lo que se han contado entre ellos que por como uno ha podido actuar en esos momentos. Un grado ínfimo, sencillamente inexistente, llegan a evitarle a uno, no va con ellos/as. Salvo quiénes realmente me aceptan tal cual soy y estoy.

9. ¿Cómo percibe tu familia el cambio y las consecuencias de padecer dicha enfermedad, así como los cambios en tus relaciones personales y sociales?

María. Te sientes sobreprotegida por tu entorno familiar.

Ángel. La familia lo ha aceptado bastante bien. Me han ayudado mucho tanto mi ex mujer como mi padre y mi hermana. Aunque les ha costado entender la enfermedad.

José Luis. Mi familia valora mis esfuerzos y constancias, es algo que siempre han valorado porque lo consideran propio de mí, al margen de la enfermedad.

Los cambios han sido duros, no tenía relaciones muy asentadas pero duele mucho verse solo y con claro desprecio o dejarle a uno a su suerte. Aislamiento y desconfianza ahondan y mucho en uno desde hace tiempo.

10. ¿Te sientes realmente distinto, diferente, al margen, extraño, fuera de lugar? ¿Cómo crees que puedes cambiar tu situación ante los demás?

María. No me siento extraña. Siendo yo misma y tirar para delante.

Ángel. Me siento un poco distinto a antes de la enfermedad. Mi situación ante los demás puede cambiar hablando más. Intentando relacionarte más con los demás.

José Luis. Siempre me he sentido distinto y ahora incluso fuera de lugar. Mis relaciones pueden cambiar si soy capaz de lograr mostrar normalidad real en mí mismo, de lo contrario las reacciones serán idénticas o similares. No depende en exclusiva de mí, sino de cómo se plantee conmigo quien así quiera relacionarse y el grado de compromiso y complicidad o mutuo entendimiento y posibilidad real.


Elaborado por Jose Luis y Ángel.

1 comentario:

  1. GRACIAS Angel y Jose Luis por vuestro reportaje, y gracias María por colaborar en él, y sobre todo por compartir con todos nosotros y nuestros lectores vuestra experiencia personal.

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